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HAMPIWASI SACRED HEALING ARTS

Es un equipo clínico y terapéutico compuesto por profesionales, quienes a lo largo de su proceso investigativo reconocen en las practicas alternativas y ancestrales un modelo holístico de sanación-curación integrales del ser humano, permitiendo abordar a complejidad los padecimientos que alteran la salud.

Nuestra tarea tiene por objetivo y misión brindar servicios de atención terapéutica para el desarrollo de la salud espiritual, psíquica y material, abordando los padecimientos que alteran el equilibrio y armonía desde una visión holística que integra saberes ancestrales y occidentales, permitiendo consolidar técnicas de atención innovadora frente a las necesidades de salud actual.

En tanto, nuestra forma de trabajo está orientada al tratamiento de desequilibrios , expresado en: depresión, ansiedad, miedos, fobias, adicciones, falta de sentido en la vida, enfermedades psicosomáticas, dolencias corporales, falta de confianza en sí mismo, timidez, dificultad en el manejo de impulsos (impulsividad y agresividad), dependencia emocional, falta de límites en las relaciones, dificultad para lograr autonomía en la propia vida, baja autoestima, entre otros, y también para cualquier persona que desee conocerse profundamente, conectarse con su maestro interno y darle un sentido espiritual a su vida.

Así nuestro método fusiona las practicas ancestrales y los modelos clínicos actuales, permitiendo comprender en las etnomedicinas y los enteógenos, medios de sanación que pueden ser potenciados bajo prácticas clínicas y terapéuticas, así como rituales y sagradas.

ÉTICA PROFESIONAL Y DERECHO ANCESTRAL DE LAS PRÁCTICAS ETNOBOTÁNICAS

Las plantas y hongos que contienen sustancias enteógenas han sido altamente estimados y usados por las culturas mágicas más avanzadas espiritualmente desde tiempos inmemorables. Fueron y continúan siendo para muchas culturas el centro para la visión y la conexión con Dios, el bienestar de los pueblos y el entendimiento. 

Vemos en las prácticas etnobotánicas herramientas terapéuticas en la sociedad moderna, promoviendo el uso consciente de las sustancias y reconociendo el patrimonio y conocimiento indígena-ancestral. Defendemos el uso ancestral de la medicina, como derecho universal inaliénable del ser humano. 

A principios del Medioevo, la medicina ancestral y el uso de plantas de poder y hongos sagrados fue desechada y margina, tachada de algo prohibido por sus propiedades medicinales y espirituales; a mitad del siglo XVI la colonización-inquisición borró de la memoria dichos registros ancestrales, lenguaje y medicina, ya que permitía alcanzar un canal de percepción guiada por sabios y abuelos guiados por la voz universal, hijos del sol. 

 

Apoyamos el creciente despertar y aquellos grupos de terapeutas y profesionales de la salud en acuerdo con la implementación de las regulaciones necesarias para el acceso a la medicina “Sin Criminalización”, ya que este tipo de normativas primitivas datan de 1598 durante la conquista española del imperio azteca, cuando Tezozómoc describió la ingestión de hongos sagrados durante la coronación del emperador azteca Moctezuma II en 1502. Los españoles quedaron estupefactos al ver cómo los nativos adoraban a sus dioses con ayuda de estos hongos que llamaban teonanácatl, y ya la inquisición en 1690 declaró que el consumo de plantas embriagantes constituía una herejía, que la iglesia persiguió sin descanso. El conocimiento fue quedando oculto con el paso de los siglos y esta sabiduría quedó en manos de unos pocos humildes chamanes, que en secreto la fueron transmitiendo de generación en generación.

Apunto de perderse esta sabiduría, tiempo atrás se viene realizando un rescate, un despertar por parte de colectivos, que cada uno en su ámbito ha luchado por resolver el daño que la medicina Química ha causado en contraste con la cura y la enfermedad. Gradualmente re-descubiertos en Occidente gracias al trabajo e investigaciones de Antropólogos, Médicos, Psiquiatras, Etnobotánicos, Etnomicólogos y Farmacólogos a inicios del siglo XX.

Equipo de trabajo

GEORGE SKINNER MARTÍNEZ

Director Hampiwasi-SHA, Psicoterapia, Enteógenos y Etnopsicofarmacologia. 

Psicoterapeuta integrativo, psicólogo, pedagogo y micólogo enteógeno, desarrolla la propuestas de psicoterapia asistida con vegetalismo y moleculas maestras, siendo uno de los primeros pioneros en Ecuador y Colombia. Es experto en etnopsicofarmacología y medicina ancestral, lo que le ha permitido desarrollar protocolos especializados para el tratamiento de trastornos y desórdenes que alteran el equilibrio espiritual, psíquico y material en el ser humano.

Esta certificado por el ministerio de salud de Ecuador como medico andino y en terapias naturales, tambien por el Colegio de Médicos Naturistas, Tradicionales y Alternativos del Ecuador en uso terapéutico de cannabis medicinal. Reconocido como Maestro en Medicina Tradicional MAT por la Comunidad Salasaka y la ECUARUNARI MIT. Actualmente realiza un Phd en psicología transpersonal y ha sido formado en el trabajo clinico como facilitador de terapias enteogenas por la academia ICEERS. 

Es miembro de la Escuela de Iniciación en Psicoloanalisis y Ocultismo y ha sido iniciado en tradiciones ancestrales por shamanes y sacerdotes andinos en diferentes comunidades ancestrales herederas de saberes milenarios, aprendiendo el trabajo tradicional con herbolaria mitica y el desarrollo de dones de sanación energetica y psico-espiritual. 

Cuenta con amplia trayectoria en instituciones públicas implementando propuestas terapéuticas desde la clínica-didáctica y el arteterapia, elaborando estrategias innovadoras en población de alto riesgo y situaciones máxima cualificación y experticia profesional para el abordaje de fenómenos como el suicidio, la autoflagelación, la autoagresion, adicciones de alta complejidad a sustancias ilegales como a drogas psiquiátricas.

Su trayectoria profesional le ha permitido reconocer la importancia de articular propuestas alternativas, incorporando el uso de la medicina ancestral como herramienta complementaria a los procesos psicoterapéuticos. Evidenciando en la práctica los beneficios clínicos y espirituales de los enteogenos y las moléculas maestras. 

Se resalta su trabajo clínico en experimentaciones asistidas con lisergamidas, triptaminas y sustancias empatogenas. Destacando su trabajo con medicinas ancestrales como el Mambe, Ambil, hongos sagrados, Cannabis Medicinal, Peyote, Kambo, Bufo Alvarius y Xhanga.

Se especializa en temáticas como la psicoterapia asistida con vegetalismo y moléculas maestras, el arteterapia, práctica de códigos andinos y chamánicos, posibilitando procesos de descubrimiento, sanación y armonización.

Tatiana Suárez Recalde

Mujer medicina
Co-fundadora de TANHA salud integral, organización que teje sustentabilidad y activismo espiritual.

Desde 2020 es maestra en Reiki y colaboradora de diferentes medios de comunicación en temas de despertar de conciencia, salud y crianza consciente.

Actualmente desarrolla retiros de armonización con medicina integrativa y círculos de mujeres.

Terapeuta holística, formada en Terapia Corporal y técnicas psicocorporales.

Mujer chamánica, sanadora iniciada en chamanismo Tolteca y Andino, Casa del Cóndor (Argentina).

Calificada cómo Acupunturista formada en la Escuela de Medicina China Ming-Meng en Perú.

A temprana edad la pasión por saber que somos uno, con un único propósito la llevo a expandir su curiosidad y prepararse cómo Tarotista Terapéutico, desarrollando así varias técnicas y acoplando terapias de Registros akáshicos y constelaciones familiares.

Actualmente y desde hace un año es una de las terapeutas que sostienen el altar de Hampiwasi-SHA.  

ESTEFANIA MORA REVELO

Mujer de sabiduría en medicina ancestral tradicional reconocida por el grupo Chakana. Es estudiante de Artes Visuales en la Universidad San Francisco de Quito, con especialización en fotografía, también realizó estudios de Psicología Clínica. Obtuvo certificaciones como profesora de hatha radja yoga, y reiki. 

Desde temprana edad inicia su trayectoria en el conocimiento del yoga. A partir de ahí se dedicó a la investigación del autoconocimiento entendiendo la vida como un todo holístico, manteniendo la armonía de la mente, el cuerpo y el espíritu. A través del sonido, la ceremonia, el ritual, los asanas, su práctica se enfoca en ser nuestra propia medicina, encontrando los puntos frágiles  y sanando con amor, a la vez activando la compasión, intuición, creatividad en el presente. 

Actualmente y desde hace tres años sostiene el altar de Hampiwasi-SHA asistiendo en los retiros y ceremonias con yoga y sound healing. 

LEYENDA DE ORIGEN HAMPIWASI SACRED HEALING ARTS

Esta es la leyenda que da origen a Sacred Kallampa, Enteógenos y Etnomedicina.

La leyenda de los Miskwedo. Mito del pueblo Ojibwa de los grandes lagos. Transcrito por Keewaydinoguay, chamana Ojibwa, en relación a su culto en torno a la Amanita-Soma.

(I)
«Atención, relataré una historia del pueblo. Una historia del Miskwedo, ese hongo de sombrero rojo que es el niño espiritual de Nokomis Giishik, el Antepasado Cedro, y de Nimishomiss Wegwass, nuestro Antepasado Abedul. Escuchad y aprended.

Seguramente este relato es verdadero. Puesto que fue narrado por nuestros progenitores. Ahora bien, esto ocurrió hace mucho, mucho tiempo, innumerables lunas han pasado desde entonces e innumerables sendas han sido recorridas; se cree (que ocurrió) en uno de los campamentos provisionales durante la gran migración de nuestro pueblo a través del continente de Minissah, desde el territorio de donde surge el sol hacia aquel donde mengua el sol, cuando el Divino Megis nos conducía a nuestra morada, la tierra prometida de Keewaydinaukee.

Había dos hermanos, tan jóvenes que todavía no habían recibido sus nombres de adultos; eran hermanos de sangre, ambos hijos de la misma mujer del clan del Búho y del mismo hombre del clan del Esturión. El primogénito se llamaba Hermano Mayor, y el segundogénito era apodado Hermano Menor. Vivían solos (Oh, Wa-ey-eah) porque sus padres habían muerto con valentía en el transcurso del trayecto durante la gran migración. ¡oh, Wah-ey-eah! Cazaban la misma caza, comían el mismo alimento, y lo compartían todo en paz y armonía, y esto era bueno. ¡Ahauw!

Ahora bien, un día, en el lugar donde se cuentan estas historias, los chicos estaban muy hambrientos, tenían el estómago vacío. Puesto que había unas montañas allí cerca, treparon por las pendientes rocosas en busca de alimento. Finalmente, llegaron a una gran gruta, situada en lo alto sobre la ladera de la montaña. Les pareció que de la entrada de la gruta salía una luz. Oyeron una música encantadora, una música parecida al zumbar de mil abejas. Prestando mucha atención, y sin hacer ruido, los hermanos se acercaron escudriñando con curiosidad a través de la hendidura. Vieron un prado bellísimo en el que crecían muchos hongos altos, blancos y rojos –eran bellísimos wajashwedeg- que hacían volteretas, cuchicheando y murmurando, cantando una extraña canción de augurio, bajo un cielo brillante de sol solar.

Veloz como un rayo, Hermano Menor brincó a través de la abertura corriendo con gozoso abandono por el prado de hongos cuchicheantes. “¡Párate! ¡Espera! ¡Párate! – gritó Hermano Mayor – No sabemos qué espíritu hay en este lugar. No sabemos lo que podrían ser”.

Pero Hermano Menor no se detuvo. De hecho ¡ya se había ido!.

Hermano Menor corrió hasta el hongo el más alto, más grande, más rojo y más bonito de todos. Una pelusilla blanca, parecida a las plumas de los aderezos de los guerreros indios ondeaban sobre su sombrero rojo. Tiras blancas transparente, parecida a flecos de nubes, revoloteaban rítmicamente, mientras el hongo giraba sobre él mismo. Hermano Mayor vio horrorizado como Hermano Menor se volvía uno con el tallo del hongo gigante. Vio que Hermano Menor le estaba brotando un sombrero rojo fuego.

Al principio, lentamente, luego cada vez más velozmente, Hermano Menor se puso a girar al sol. Hermano Mayor estaba horrorizado. Enseguida advirtió donde estaba situado el Hongo gigante y la posición del pequeño hongo que un tiempo había sido hermano menor. Luego se fue corriendo. Corrió tan rápido como sus piernas se lo permitían. Lejos del prado embrujado. Lejos de la gran gruta, lejos de aquel terrible agujero sobre la ladera de la montaña. Corrió hacia abajo por los caminos tortuosos y por las pendientes rocosas, sin pararse nunca, hasta que llegó a la aldea.

“¡Awoohe!”. Dio la alarma a los ancianos y a los hombres de la medicina. Rápidamente, les contó todo lo que había pasado.

“¿Qué tengo que hacer? –suplicó- Decidme, oh Sabios, cómo salvar a mi pequeño hermanito”.

Los ancianos y los hombres de la medicina se miraron entre ellos. Sacudieron la cabeza. Nunca hemos oído nada parecido –dijeron- Tenemos que preguntar al tambor”.

Tras haber consultado al tambor, que era un tambor de la medicina, dijeron: “Tenemos una respuesta, pero es complicada. He aquí lo que tienes que hacer. Debes recordar cada una de las palabras. Tienes que ir al lugar llamado el-lugar-de-las-Arenas-Mágicas. Es un alto arrecife a lo largo del lago, con un empinado declive y grandes olas que convierten las rocas en arena. Allí podrían coger las arenas mágicas, Onoman. Ponlas en una bolsa de piel de ciervo con tabaco sagrado, y aprieta bien los cordones cuando la cierres. Piensa en una oración de agradecimiento para los espíritus de aquel lugar por haber creado a Onoman (las arenas sagradas). Sigue corriendo a lo largo del camino hasta que llegues al-Lugar-Donde-Crecen-Los-Altos-Árboles-Y-Hacen-Su-Nido-Las-Águilas. Encuentra el árbol más alto y el nido de Águila más grande. Es el pájaro del trueno. Tienes que coger cuatro plumas de su cola. Dirige al pájaro del trueno una oración de agradecimiento y de súplica, mientras sigues corriendo hasta la montaña. Sigue el mismo sendero hasta el lugar donde resplandece la luz de la gran gruta, de la abertura sobre la pared de la montaña. Seguidamente, colócate frente al este con las plumas del águila en la mano y pídele a Gitchi Manitou que las bendiga. Localiza al hongo más grande y más hermoso. Él es el jefe. Entra en el prado embrujado lo más rápidamente que puedas, clava unas plumas de águila en el tallo del jefe. Párala de girar. Luego localiza el Miskwedo más sabio de todos, el hongo más anciano que está produciendo esporas, él de mayor influencia. Lo más rápidamente que puedas clava otra pluma de águila en el tallo de este hongo. Él también parará de girar. Ahora, la tercera pluma de águila tendrá que ser clavada en el tallo del hongo que tú sabes que es tu Hermano Menor. Luego vierte toda la bolsa mágica de Onoman encima de él. Con mucha atención remueve cada trocito de este hongo, desde el brillante sombrero hasta el tubérculo de la base. No rompas ni siquiera un trocito, de otro modo se romperá también una parte de Hermano Menor. Llevando el hongo contigo, apresúrate hacia la hendidura en la montaña. Párate solo para poner la última pluma de águila protectora en la abertura de la gruta, luego sigue bajando a lo largo del sendero lo más velozmente que puedas. Es lo que se cree que tienes que hacer. A medida que te alejes de la montaña, la carga (tu Hermano-hongo) se volverá cada vez más pesada, hasta que vuelva a ser como era en el pasado. Estará tu Hermano Menor corriendo al lado tuyo. Aunque lo veas a tu lado como hace un tiempo, no hables, no te pares. Corriendo, cada vez se volverá más como era antes, excepto en una cosa: Una pluma de águila asomará de la piel de Hermano Menor y allí tendrá que quedarse para siempre”.

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