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Metodologías del trance chamánico

Generalmente, el chamán entra en trance para acceder al mundo sutil, el mundo invisible y poder desplazarse por el Árbol Cósmico. Tal como siempre hemos explorado el mundo físico que nos rodea, los chamanes han explorado los reinos no visibles de la realidad, trayendo de vuelta el conocimiento y la información que les permite actuar como mediadores, curanderos y guías. Esta otra realidad o mundo invisible ha sido definida por las diferentes 

culturas chamánicas de muy diferentes maneras, considerándola muy habitualmente como uno de los estratos del Árbol Cósmico. Para que dicho viaje pueda ser posible, los chamanes han desarrollado una serie de métodos que les permiten modificar su conciencia y que no ésta, no esté anclada en el plano físico. De esta forma, mientras el chamán está en trance, desplaza una parte de su conciencia a hacia esos otros niveles de la realidad. A este tipo de trance se le denomina Vuelo del alma o Viaje chamánico. Los métodos utilizados son muy diversos, y en ocasiones se combinan varios métodos a la vez. Algunos de los métodos más habituales para llevar a cabo estos trances son: Tocar el tambor o la sonaja, danzar, cantos, respiración chamánica, ayunos, vigilias, temazcales de sudación, búsquedas de visión o el uso de plantas sagradas o enteógenas. 
El trance, base de la actividad chamánica, es un estado modificado de la conciencia donde las reglas del pensamiento racional son desarticuladas por fuerzas y dinámicas de la psique aún hoy en día difíciles de comprender. El mundo ordenado de la lógica mental es alterado por el acceso a un mundo en donde la energía y la información, se transforman en símbolos y en donde las acciones simbólicas se transforman en hechos reales. 

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